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Feng Shui
¿Qué es Feng Shui?
Conceptos básicos I
Conceptos básicosII
El Tao
La Energía
El Yin y el Yang
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El Tao
El Tao no es una idea o un concepto mental; es una experiencia “incomprensible e inexplicable” a la que se han referido maestros y eruditos como el vacío, lo indiferenciado, la conciencia global, el camino de la naturaleza, el misterio... Para acceder a tal vivencia, hay que ampliar la percepción del mundo que aprendimos dentro de una cultura determinada, a fin de volverla más abstracta; (2) se trata de desplazar la conciencia de un orden a lo indiferenciado, de la materia y la forma a la energía y la transformación.
Existe algo, un todo indiferenciado, que nació antesde los Cielos y la Tierra.Sólo tiene imágenes abstractas, ninguna forma concreta.Es profundo, oscuro, silencioso,indefinido; no oímos su voz. Asignándole un nombre,lo llamo el Camino, el Tao. |
Para esta filosofía práctica existen, al menos, dos grandes reinos de cognición: la razón (un canal angosto, unilateral y masculino), y otro infinito que lo sobrepasa, mucho más antiguo, abstracto y femenino: Un canal de percepción secretamente anhelado y cuyo desafortunado alejamiento nos hace sentir eternamente incompletos. El salto de un canal a otro depende del uso especializado que le damos a la atención, un nuevo enfoque desacostumbrado:
Cuando deseamos percibir los márgenes de la realidad,la mente se enfoca en el Es, el Ser, lo conocido, el orden,la forma, lo separado; en cambio, cuando uno deseacontemplar el misterio de la totalidad de la existencia,la conciencia se debe adentrar en el No ser, en lo ilimitado,lo intangible e indiferenciado.Ambos mundos surgen de una fuente común aunque reciben nombresDistintos.Ambos son misterio, misterio sobre misterio, puerta de acceso a todas las maravillas. |
Lo espontáneo y la quietud
Si es que hubiera un principio sintetizador del conocimiento taoísta, éste sería la espontaneidad: El no derroche de esfuerzos innecesarios, la fluidez, la búsqueda del camino de menor resistencia, la sencillez exquisita, el desapego, la ausencia de rutinas o exigencias desgastantes, la conciencia del aquí y el ahora, el no tomarse demasiado en serio, el saber reírse de sí mismo y de los altibajos de la vida, el tener la capacidad de fluctuar entre las experiencias más diversas sin perder el equilibrio.
La espontaneidad se necesita para establecer una relación más abierta con la mente, por lo general prisionera de un terreno Yang extremo: la cabeza, la velocidad, la tensión, el sobrecalentamiento –estrés- y la parcialidad; esta posición unilateral del pensamiento favorece los vaivenes de las emociones desgastantes. Pero de una nueva posición energética más templada para el conocimiento, emanará la quietud interior.
La quietud surge de la observación: la posibilidad de percibir corporalmente al detener el flujo acelerado de pensamientos, consiguiendo intuiciones profundas y nuevos estados de conciencia que nos acercan a lo que los antiguos taoístas llamaron el conocimiento sin palabras. Cuando nos vaciamos de creencias, juicios, pensamientos y presunciones, una energía más antigua y abstracta puede habitarnos dándonos una nueva perspectiva.
La quietud mental flexibiliza la rigidez de la razón y favorece la configuración de un nuevo centro o sensación de ser, una región energética situada bajo el ombligo donde se pueden mezclar las energías Yang mentales y Yin intuitivas para encontrar nuevas opciones de conocimiento.
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