La Naturopatía preconiza que el cuerpo tiende hacia la salud y que lo mejor para curar el cuerpo es el propio cuerpo. Si este cuerpo está perturbado por factores como una dieta inadecuada, falta de sueño, ejercicio o aire fresco, tensiones físicas o emocionales, contaminación ambiental, o negativismo mental, se producen toxinas que influyen negativamente en la autocuración y la defensa frente a las agresiones exteriores, como virus y bacterias.
Los Naturópatas mantienen que las infecciones rara vez se producen en un cuerpo bien cuidado, y si la enfermedad ocurre, se debe dejar que se manifiesten los síntomas antes que reprimirlos, y así permitir que el cuerpo se defienda y recupere la salud. Suelen prescribir breves periodos de ayuno para ayudar a superar infecciones leves como la gripe. También se da gran importancia al buen funcionamiento intestinal, la ingestión de alimentos completos y una severa restricción de grasas, alcohol, sales y azúcar.
Los Naturópatas prescriben dietas para limpiar el intestino y eliminar el crecimiento de bacterias que pudieran ir contra la salud, alergias y alteraciones de la inmunidad, incluso pueden prescribir la irrigación colónica o hidroterapia de colon, técnica que consiste en irrigar el intestino grueso por un tubo y un segundo tubo sirve para llevar los desechos del colon hacia fuera del cuerpo.
Es el arte de curar mediante la fuerza curativa de la naturaleza. Se basa en el reconocimiento de que el cuerpo posee unas facultades que le permiten curarse a sí mismo. Pero no solo la capacidad de resistir la enfermedad, sino los mecanismos de recuperación y autorregulación con los que poder recuperarse de ella.
Evidentemente, la tecnología y sus avances tienen muchas ventajas. La efectividad en situaciones agudas y situaciones de peligro nos hace confiar ciegamente en ellas y, sin embargo, no confiamos en la capacidad natural de los seres vivos para superar la mayoría de las enfermedades.
Nadie se ha inventado la Naturopatía de un día para otro. Es tan antigua como el hombre. Todo empezó, por ejemplo, el día en que alguien se saltó una comida porque se encontraba mal, o se bañaba en agua fría para aliviar una torcedura.
Se basa principalmente en la experiencia práctica, por lo que no siempre es posible explicar como funciona con precisión. Incluso en ocasiones es posible que no sean explicaciones rigurosamente científicas, pero sería un error despreciarlas porque todavía no se han encontrado sus fundamentos.
Hoy en día hay técnicas que han retornado y han sido aceptadas incluso desde el punto de vista de la medicina oficial, adoptándolas como complemento a otros tratamientos. Tal es el caso de la relajación, el ayuno, fitoterapia, etc. Este retorno quizás sea debido a una mayor humildad de algunos sectores de la medicina oficial.
La diferencia fundamental de la Naturopatía con la medicina oficial, es que aquella basa su confianza en la capacidad vital del organismo para regenerarse. Este enfoque de la medicina colabora en este proceso con unos buenos hábitos, principalmente dietéticos, como base para preparar el terreno para la curación y apoyándose en unos elementos auxiliares, con muy pocos efectos secundarios, que nos ofrece la naturaleza. Estos pueden las plantas, el barro, el agua, el sol, aire fresco, etc., que son agentes que producen y ayudan a la vida. Por lo tanto, los métodos usados por el naturismo para vencer la enfermedad son los más idóneos para restaurar y estimular la propia capacidad del cuerpo para recuperarse, ya que se intenta imitar a la propia naturaleza. Desgraciadamente, hoy en día, se juzga un método por los resultados a corto plazo, sin preocuparnos demasiado por los procesos que tienen lugar en nuestro organismo, ni por los efectos a largo plazo. Es comprensible que cuando una persona cuando se encuentra mal lo que quiere es poner fin a su dolencia y salir cuanto antes de esa situación, pero no debemos hacerlo a cualquier precio.
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